Los dos proyectos de trenes de pasajeros que el gobierno de la autollamada Cuarta Transformación puso en marcha en la recta final del año pasado —el Maya y el Interoceánico— han duplicado su consumo de diesel, de acuerdo con cifras de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF) de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).

Estos son impulsados por diesel y, en algunos casos, también por electricidad, como es el caso del Tren Maya, con esquema de propulsión dual, pero datos a los que tuvo acceso EL UNIVERSAL muestran que el petrolífero es lo que realmente se está consumiendo.

Entre enero y febrero de este año, el consumo de diesel para trenes de pasajeros se ubicó en más de mil millones de litros, mientras que en el mismo lapso del año pasado fueron 500 millones 119 mil litros, un incremento de 101%.

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En tanto, en el consumo de electricidad para estos sistemas se reportó un aumento de apenas 3.3% en el mismo lapso de referencia.

La diferencia de estas comparaciones se debe a la puesta en marcha del Tren Maya, en diciembre de 2023, y del ferrocarril que forma parte del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, también al cierre del año pasado.

A su vez, el Tren Interurbano México-Toluca, renombrado como El Insurgente, entró en operación parcial en septiembre pasado, pero este proyecto rescatado de la administración pasada opera con propulsión eléctrica.

Cuando el Tren Maya fue conceptualizado y ya tenía concluidos algunos estudios de factibilidad, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), encargado original del proyecto, señaló que al menos la mitad de todo el trayecto se iba a energizar con electricidad y el resto con diesel.

Sin embargo, posteriormente el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que usaría diesel de Palenque a Chetumal, es decir 75% del total de sus mil 554 kilómetros de recorrido.

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En diciembre pasado, el Mandatario federal afirmó que el Tren Maya, el más importante de sus proyectos ferroviarios, iba a operar con diesel menos contaminante.

De Palenque hasta Chetumal, el tren va a funcionar con un diesel especial no contaminante, por eso hablo de una buena noticia. Es un diesel que se va a importar de la refinería Deer Park y no sólo se va a utilizar para el tren”, explicó.

El Presidente señaló que ese diesel es de bajo contenido en azufre y se va a distribuir en la península de Yucatán, Chiapas y Tabasco.

Promesas incumplidas

Alfredo Nolasco, fundador de la consultora Spyral, dijo que este gobierno falla en sus promesas porque no tiene presión de la población sobre los grandes proyectos de infraestructura.

“Resultaron ser a diesel los proyectos, que era lo lógico, porque no hay generación eléctrica en esa región. La parte que será eléctrica, hay que ver cómo se genera, pero al ver el mapeo vemos que será a gas natural. Lo que también hay que considerar es que no todos los trenes de diesel son ineficientes, hay algunos limpios como los de Alstom, pero en el Tren Interoceánico son locomotoras viejas”, añadió el directivo de Spyral.

Trenes de la 4T duplican su consumo de diesel
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Para Juan Carlos Machorro, especialista en infraestructura y socio de la firma Santamarina y Steta, esta situación se genera por la falta de planeación y la improvisación del gobierno.

“De una vez hubieran hecho un tren con tecnología de punta y eléctrico, y no con combustibles fósiles, porque por más que sea diesel de bajo azufre, va a contaminar, y esto se suma a los otros daños ambientales”, subrayó.

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“Además, ahora que la gerencia del proyecto está bajo el Ejército, hay mucha opacidad en los trabajos, la inversión y el impacto ambiental. Con los militares no hay transparencia, justifican opacar los avances al decir que es seguridad nacional, un pretexto para ocultar información sobre todo el uso de recursos públicos”.

Cuando se “abra” la información, saldrán muchas irregularidades, consideró Machorro. “Este tren tiene todo, menos ser medioambiental”, sentenció.

El gobierno se encuentra actualmente construyendo dos plantas de generación de electricidad para dotar a la península de Yucatán y al Tren Maya, una en Valladolid y otra en Mérida, ambas de ciclo combinado, lo que significa que funcionan con base en la quema de gas natural.

Todo esto, mientras el proyecto se sigue construyendo. En los tramos de Cancún a Chetumal, y luego a Escárcega, pasando por la biosfera de Calakmul, el avance al cierre de 2023 era de 50% por parte de la Sedena.

A la misma fecha, el sobrecosto de la obra ya era de alrededor de 300%, pues al inicio el gobierno consideraba que costaría entre 120 mil y 150 mil millones de pesos, y hasta ahora lo invertido asciende a cerca de 550 mil millones de pesos.

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