En los últimos cinco años, los migrantes venezolanos que fueron detenidos en México aumentaron en 32,167%, al pasar de 452 a 145 mil 847, de acuerdo con cifras de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación (Segob).

En 2023, Venezuela se colocó como la primera nación de América del Sur con más , pero registró una repatriación de apenas 0.5%, esto es, sólo 770 fueron devueltos a su país por México.

De acuerdo con el reporte de Segob, en enero pasado fueron arrestados por su situación irregular en tierras mexicanas 15 mil 248 venezolanos, 8 mil 684 ecuatorianos y 4 mil 39 colombianos.

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Excomisionado del Instituto Nacional de Migración (INM) y expresidente de El Colegio de la Frontera Norte, Tonatiuh Guillén López dice a EL UNIVERSAL que desde hace tres años el número de migrantes repatriados a Colombia, Venezuela y Ecuador es muy bajo, aunque cada día se incrementan los arrestos de personas en condición de movilidad.

“Desconozco el porqué, pero hay mucho más detenciones y mucho menos devoluciones”, dijo.

Explica que en el caso de los migrantes que no fueron retornados a sus países de origen éstos se quedan en territorio nacional porque “a la mayoría les dan oficios de salida y eso les permite transitar por el país por unos días. Y seguramente avanzan hacia el norte”.

El exfuncionario federal expone que la causa que ha empujado a miles venezolanos a dejar su país es la profunda crisis que la República Bolivariana de Venezuela enfrenta desde hace más de 10 años, que ha obligado a alrededor de 7 millones de personas a huir de esa nación.

“La crisis es política, económica, de violencia, y todo junto genera la necesidad de la gente de salir. Esto es una situación parecida a la que se vive en Colombia, Ecuador y Perú, que también incrementaron sus números de movilidad hacia el norte. Los gobiernos de esos países ni siquiera son de izquierda, sino autoritarios y eso genera una incapacidad de esos gobiernos para consolidar alternativas. Y las crisis que ya tenían se tornan más desastrosas para toda la población” , destaca.

Guillén López no percibe ninguna utilidad en la estrategia del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador de darles casi 11 mil pesos durante seis meses a los migrantes venezolanos, ecuatorianos y colombianos que decidan retornar voluntariamente a sus países de origen.

“No veo que tenga ninguna utilidad como medida de disuasión o de contención; al contrario, veo que no está bien hecho el diagnóstico. Las personas no salen de sus países porque les falten 100 dólares. La situación es muchísimo más grave y no se resuelve con esos apoyos económicos”, subraya.

Enfatiza que esa estrategia “no tendrá ningún impacto cuantitativo. Entonces, tenemos una idea que pudo haber sido tal vez creativa, pero es una idea que tiene más un efecto simbólico en la práctica”.

Prevé que en los próximos meses habrá un aumento en la migración hacia México no sólo de esos tres países de América del Sur, sino también de Cuba y Nicaragua.

“Y también habrá migración de mexicanos. Se nos olvida continuamente que somos, con mucho, la mayor nacionalidad en movimiento hacia Estados Unidos”, dijo.

Para Michael W. Chamberlin, exconsejero del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la estrategia del Presidente para contener la migración de esos tres países atiende de manera parcial las raíces del fenómeno, al argumentar que ignora la movilidad por razones económicas de personas académicamente preparadas que no estarán satisfechas con ese monto o con la opción de trabajos con poco sueldo.

“Tampoco hace ninguna consideración con respecto a la migración política o a los solicitantes de asilo que no encontrarán en la propuesta una respuesta adecuada a su situación”, considera, y apunta que en cualquier caso la propuesta “debe ser libre, dialogada y sin presiones o se pondrá en riesgo a los migrantes”, asegura.

Directora de Agenda Migrante, Eunice Rendón precisa que la estrategia del gobierno mexicano “no puede ser una política de todos o ninguno. Es decir, hay que analizar de todas formas caso por caso para saber si esa persona, efectivamente, puede regresar a su territorio y no hay riesgo de que pierda la vida”.

Señala también que hay que revisar si el migrante cumple con los requisitos para un eventual refugio en México, para una visa humanitaria. “Y ese es el tema: poder distinguir entre los casos y no querer regresar nada más porque sí a un migrante con 110 dólares mensuales”, explica.

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